domingo, 11 de marzo de 2012

¿Recuerda como era la vida sin teléfono móvil?

¿Recuerda usted como era la vida sin teléfono móvil? De todos modos no hace tanto tiempo de ello. Los primeros teléfonos móviles que se comercializaban en España de manera masiva son de los años 1996 y 1997. A partir de entonces es sorprendente el nivel de penetración de estos aparatos en el tejido social hasta el punto que existen más líneas telefónicas móviles que habitantes en nuestro país. España junto al Reino Unido son los países de Europa con mayor uso de smartphone (que son el 46% de los teléfonos en activo). España es el país con mayor uso de las redes sociales, el uso de internet móvil alcanza ya al 20% de la población duplicando el 11% de penetración en el resto de Europa. Estos datos hace que muchos analistas estén pensando en que puede ser el gran sector "tractor" para salir de la crisis.

Pero los que vamos llegando a los 50 años podemos recordar aún como la carta escrita era el principal elemento de comunicación entre las familias. El teléfono era una solución para las urgencias. Además había que solicitar a una operadora una conferencia que podía demorarse algún tiempo. Las distancias eran aún una barrera para las comunicaciones entre las personas. También podemos recordar aquellos primeros ordenadores con pantallas de fósforo verde, o sin disco duro mientras teníamos que trabajar en discos de tres pulgadas  con 256 kb. de capacidad. O aquellas impresoras de aguja que bailaban literalmente sobre la mesa mientras imprimían documentos.

Desde aquella situación quienes tenemos ya una cierta perspectiva histórica   podemos visualizar un recorrido de la tecnología realmente importante. Internet, las telecomunicaciones, la tecnología o los contenidos digitales han transformado el modo en que nos relacionamos y concebimos nuestra situación en el mundo. 

Todo debe partir de la necesidad de comunicación que tenemos los seres humanos, de tener que posicionarnos en el territorio en cada uno de nuestras relaciones como reafirmación de nuestro valor. Quizá sea este nuestro hecho más trascendental como especie en el siglo que nos toca vivir. La tecnología ha ido modelando el modo de relación hasta llegar a la situación en la que estamos y ha hecho que reinventemos el mundo a veces de forma consciente y otras sin darnos cuenta de los cambios. Por eso la perspectiva histórica es útil.

sábado, 3 de marzo de 2012

Innovar para ganar. El modelo A-F


Los autores los presentan un interesante libro, una propuesta, un nuevo sistema de innovación empresarial: el modelo A-F. Es un nuevo libro del coautor de La buena suerte Fernando Trías de Bes con el gurú mundial del marketing Philip Kotler.

A través de un nuevo modelo de gestión de la innovación en la empresa, conocido como el modelo ABCDEF, los autores ponen sobre el papel años de experiencia en temas de innovación , marketing y gestión empresarial para la empresa actual. 

El aspecto más interesante de de esta propuesta es que pone la innovación al alcance de cualquier organización. Se trata de un modelo escalable, muy práctico y asequible para todas las organizaciones que pueden implantar procesos de innovación en función de sus necesidades y objetivos. Esta sería la primera conclusión que extraigo del libro. Es como una desmitificación que la innovación solo está al alcance de grandes empresas y corporaciones que invierten ingentes cantidades de recursos en generar nuevos procesos y productos.

Se trata de un texto denso por momentos pero que puede generar una reflexión importante sobre la innovación en las pequeñas  organizaciones.  Hay una idea detrás del planteamiento de este libro y es que  la innovación se genera a partir de pequeños pasos innovadores que se desarrollan en el tiempo y cuya suma alcanza una innovación de mayor entidad. Esta es otra idea importante que nos aportan los autores frente al paradigma de las innovaciones radicales.

Interesante libro, buena propuesta y muy recomendable para los emprendedores que puedan comprender que la innovación, los cambios, son el fruto del trabajo continuo.

lunes, 16 de enero de 2012

Yo conectado

La conectividad se define como la capacidad de un dispositivo de poder ser conectado de forma autónoma. El el mundo digital la conectividad se establece a partir del hipertexto según la naturaleza formal o morfología de los vínculos o enlaces empleados (texto, imágenes etc.) pero también, según el tipo de relaciones establecidas entre los nodos y documentos por medio de dichos enlaces La estructura del hipertexto se basa en tres elementos: nodo, anclaje y enlace. La relación entre estos elementos genera diferentes tipos de relaciones: asociativas, referenciales, jerárquicas dependiendo del enlace y el tipo de relaciones entre los elementos que conforman el origen y destino del mismo.

El mundo digital exige la conectividad para que una persona pueda interactuar con otras personas, si bien nos ha eximido de la necesidad de territorializarnos, es decir, podemos mantener una relación sin necesidad de verse. Pero también es cierto que en el denominado "ciberespacio" las posibilidades de conectarse son  infinitamente superiores a la que en el mundo real podría tener cualquier persona. Estamos entonces ante un fenómeno de hiperconectividad que nos lo va facilitando la aparición sucesiva de dispositivos que cumplen esta función: teléfonos, smartphones, tablet, ordenadores personales etc. La hiperconectividad se convierte en una manifestación de la sociedad digital, una sociedad necesariamente mediada por la tecnología para generar las relaciones. La comunicación se está convirtiendo así en una necesidad vital para las modernas sociedades incluyendo la tecnología como parte sustancial y necesaria de este proceso. 

Estar conectado es una exigencia básica de los tiempos que nos han tocado vivir. Se trata de ocupar en el ciberespacio el sitio que le corresponda a nuestro algoritmo. Debemos estar disponibles para el otro, los otros, para recibir y emitir  información. Parece que este es el papel que a cada uno de nosotros nos corresponde en el mundo digital.  El mundo digital por tanto nos define por tanto desde la conectividad y lo que se espera de cada uno de nosotros. La brecha digital es la distancia que hay entre los ciudadanos desde el acceso a los dispositivos de conexión al mundo digital y su uso. 

El mundo digital nace con vocación totalizadora. No solo ocupa nuestra jornada laboral, sino que aspira a ocupar  nuestro tiempo de ocio, el de las relaciones personales. Es cierto que ha simplificado enormemente nuestra vida y multitud de tareas pero también nos absorbe. Ha roto las fronteras territoriales pero también las del tiempo. Vivir conectado es ya una forma de vida, un modo de ser y relacionarse.


viernes, 6 de enero de 2012

Empresa y sostenibilidad

En estos días de la festividad navideña que todo anda a medio gas he podido terminar un libro de marcos Eguiguren y Esteban Barroso Empresa 3.0. Políticas y valores corporativos en una cultura empresarial sostenible (Ed. Pirámide 2011). 

La lectura se hace amena por la estructura propuesta por los autores. Es un ingenioso repaso a las principales corrientes económicas y su relación con el concepto de sostenibilidad y una prognosis hacia el futuro realizada con cierta elegancia. Es reiterada una cita de Paul Valery por parte de los autores "El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era"  como si alguna vez el futuro hubiera sido algo fijo y no cambiante. Los modelos de futuro que proyectan las sociedades siempre han sido dinámicos, se han ajustado a las expectativas de cada grupo social en cada momento concreto. El futuro de hace 200 años que imaginó un ciudadano no es el mismo  que imaginó otro ciudadano hace cincuenta años o hace siquiera dos horas.

Las empresas 3.0, en la definición de los autores, es cierto que deberá tener como finalidad la satisfacción de las necesidades racionales de la sociedad proveyéndola de productos y servicios y coloca en primera línea la idea de la relación entre desarrollo social y empresa. Alinear estos dos conceptos, objetivos de la empresa y su contribución al desarrollo social empieza a ser un signo distintivo de la nueva empresa. Las empresas como organizaciones no pueden sustraerse al contexto socioecónomico y cultural en el que actúan, por muy global que sea este contexto. Es cierto que cada vez más la legislación avanza para que las empresas se acomoden a las nuevas realidades: igualdad de género, sensibilización con el medio ambiente, prevención de riesgos laborales etc. que pretenden que el seno de las organizaciones empresariales se adapten las prácticas a las nuevas situaciones.

Sin embargo habría que reflexionar sobre otro argumento que creo interesante de estos autores, y es que la empresa debe contribuir con un comportamiento solidario y responsable con el resto de la sociedad y medio ambiente, buscando un progreso que equilibre el crecimiento con la distribución de la riqueza. Está bien que las empresas fijen estos objetivos y trabajen por ellos, pero esa misma reflexión debería hacerse a la inversa si se pretende una verdadera implicación de la empresa en este proyecto.  Y el argumento es que desde la sociedad se debería reconocer el papel de las empresas, el papel que cumplen hacia el desarrollo social, no tan solo la creación de empleo, sino su contribución a elevar el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos.  Para ello, por ejemplo, las administraciones deberían establecer unas reglas del juego que permitieran a las empresas prestar sus servicios pero también que se sean reconocidos en su contribución a la sociedad. Si hay empresas que se esfuerzan por hacer coches más seguros, aviones más cómodos, alumnos con más rendimiento etc. se deberían articular los mecanismos para ello. De este modo se señalaría el camino a todas las demás. Si se establecen para todas las actividades económicas unas reglas del juego justas y un criterio de calidad, la sociedad debería reconocer e incentivar estos esfuerzos.

De este modo el libro desgrana multitud de facetas de esa nueva empresa 3.0. Como conclusión la idea que me queda es que la empresa es algo dinámico, en progresión constante, como la sociedad. Pero si la empresa debe procurar alinearse con los valores imperantes en cada momento, ahora el de la sostenibilidad, la sociedad debe articular también los procedimientos para que se reconozca su trabajo. A veces un reconocimiento es más útil que una subvención.

Por lo demás, libro entretenido, bien estructurado y narrado. Muy recomendable para buscar nuevos espacios. Te hace reflexionar.